viernes, 14 de septiembre de 2007

Prólogo de Veinte Historias y Media

Conversando alguna vez con mi profesor Juan Francisco Coloane, respecto a las opciones que existían para escribir un libro, el me señaló que existían tres: el que se hace por obligación, el que se escribe por necesidad y el que se escribe con gusto, con placer. Sin saberlo, ambos, estábamos en el mismo proceso. El de escribir y por el gusto de hacerlo. Estas veinte historias responden a dos fuentes de inspiración. Una de ellas era simplemente escribir. No dejar de hacerlo durante las vacaciones del verano de 2007. Eran tres meses de receso, y eso, para mi pluma, era demasiado.

Y esta se unió, a una suerte de proyecto inconcluso que comencé por septiembre del año 2006 cuando quise hacerles un regalo distinto a mis amigos. Esta sería una crónica que representará nuestra historia, nuestra relación de amistad. Un recuerdo que tendrían ellos de mí, para el resto de nuestras vidas. Era parte de la necesidad de dedicarme a cada uno de ellos por separado, hacerles un regalo especial y dedicados exclusivamente a ellos. Cosa que los que me conocen, saben que hago en la fecha de sus cumpleaños.

Así nace Veinte Historias y Media. Gracias a mi amiga Catalina Egenau, se sistematizó por última vez la idea. Se terminó de pulir, dado que gracias a ella decidí que escribiría veinte historias. Cada una de ellas representaría cada uno de los veinte años que he cumplido hasta hoy. Y la media historia, representaría una historia que espero seguir escribiendo.

Una especie de resumen de mi vida. Con personas, lugares, cosas tangibles y otras no tanto que representen a la persona que soy hoy. Y la fecha de lo que podríamos llamar el lanzamiento, sería el día que cumpliera veintiún años.

Esto, también responde a una teoría que siempre he tenido sobre aquellos días. Tengo clarísimo que el festejado es uno. Pero, por lo mismo, debiese ser un día en que agradeciéramos a todos y todas por el aporte que han sido a nuestras vidas. Y creo que los 21 años es una fecha precisa para cumplir ese sueño. Que se unen a mi sueño de hacer una fiesta formal y que de mi cumpleaños sea, un verdadero evento social.

Aquí, se encontrarán de todo. Historias de amor y de amistad. De alegría, pero también de tristeza. De pasado, de presente y sobre todo de futuro. Porque ese podría ser el hilo conductor de estas historias. Que todas confluyen en un deseo ferviente de quien escribe a que me sigan acompañando a construir este largo camino llamado vida. Todos en su justa medida y a su estilo. Todos, sin excepción. Porque quienes aparecen aquí, han sido importantes, de una u otra forma. Asimismo, me ayudan a cumplir sueños. Y esta es la manera de agradecérselos. Con uno de los pocos talentos que Dios me dio: escribir.

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