“Nuestro fino sentido de la ética,
disminuye proporcionalmente,
en cuanto aumenta la importancia de las noticias”
El periodismo es el mejor oficio del mundo
Gabriel García Márquez
El periodismo es el mejor oficio del mundo
Gabriel García Márquez
Cuando uno hace un análisis de su vida, sobre todo cuando se encuentra estudiando en la Universidad, es imposible no hacer referencia a la carrera que supuestamente uno eligió para su futuro. En mi caso, fue el Periodismo. Una apuesta, y al mismo tiempo, una pasión. Una apuesta arriesgada debido a que si miras al futuro, sabiendo que salen cerca de mil 500 periodistas al año, de las Escuelas de Comunicaciones de las más diversas Universidades, la pista se pone difícil.
La primera señal que recibí en mi vida, respecto a mi preferencia, fue la religiosa obligación por parte de mi familia de estar al día de las noticias de Chile y el mundo. “Para no vivir como pajaritos” señalaba mi madre parafraseando a su padrino de matrimonio.
Luego, sentí el llamado por la lectura, y por supuesto, de la escritura. La escritura, claramente, tiene una razón amorosa. Pero fue la forma y el método en que descubrí que tenía una suerte de talento para escribir.
Posteriormente, llegué al curso humanista. Y la primera vez que leí una de mis creaciones, el profesor, me señaló que le gustaba mucho lo que había escrito, pero, “para la revista El Sábado, de El Mercurio”.
Para cualquier literato, esto podría ser un insulto. Pero yo, que quería estudiar periodismo, eso, era casi un piropo. Después vinieron las dudas, la PSU y todo el nerviosismo que aquello involucra.
Cuando me fui a matricular luego mis resultados PSU, llegue a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. Nervioso, con mucho temor. Apenas abro la puerta de la Secretaria de Estudios, me encuentro con un grande de las comunicaciones, Sergio Campos. La voz característica del Diario de Cooperativa, me extiende la mano y me saluda. Me dice:
- Usted tiene cara de mechón, porque viene con cara de muchas preguntas.
- Si, respondo tímidamente yo.
- ¡Que bien! Porque aquí le vamos a enseñar como se hacen las preguntas.
En ese momento, comienza mi largo y sinuoso deambular por los caminos del periodismo. “El mejor oficio del mundo” como señaló alguna vez Gabriel García Márquez.
Han sido pocas las experiencias laborales de reportear, correr, entrevistar, y experimentar las diferentes vertientes periodísticas. Pero cada día que lo hago, y mi corazón se acelera a mil, creo que la elección fue la correcta. Veo como se hace vida, la frase que cuando niño, mi madre me repetía: “debes hacer lo que te gusta y gustarte lo que haces”. Si lo que a mi me pasa no es pasión, no sé que es lo que es.
Sufrí el primer semestre con redacción. Para una persona que era reconocida por como escribía, esa era una bofetada al ego. Pero con humildad, uno aprende a esforzarse todos los días. A estudiar como cualquiera. A bajarse de la nube y cumplir paso a paso, todo lo que los profesores exigen o recomiendan.
Ha sido un proceso de aprender. A hacer crónicas, las mismas que le dan vida a estas 20 historias. Un proceso que ha tenido de dulce y agraz (cliché que me habrían corregido en la U). Pero un proceso muy lindo.
Cuando termino de escribir esta crónica, me encuentro, en teoría, justo en el medio del camino de 5 años para ser el periodista que siempre he soñado. Y cuando intentó responder la pregunta que debiese ser el eje de esta crónica, me doy cuenta que la respuesta no es demasiado clara.
Me gusta la actualidad, y por sobre todo, la realidad. Prefiero ver Contacto o Informe Especial en vez de ver una película. Vibro cuando tengo una información. Recuerdo cuando falleció el General Augusto Pinochet. Alguien, que para bien o para mal, ha marcado a fuego la vida de mi generación y la anterior.
Recuerdo la escena perfectamente y creo que nunca la olvidaré. Comiendo un rico bistec a lo pobre, viendo Chelsea – Manchester United. Sufriendo porque mi equipo, el londinense, se alejaba cada vez más del titulo. Y un llamado telefónico de mi tío, me mostró la frase que repetían todos los canales de televisión. Murió el general Pinochet.
Por supuesto, el hambre se termino y comenzó a nacer un sentimiento en mi corazón. Escribir lo que estaba pasando y lo que estaba ocurriendo. Contarle a todo Chile que ese día, había fallecido el personaje más preponderante de la vida de un país durante los últimos 30 años.
Y cuando recuerdo eso, siento que mi sueño esta cada día más cerca. Transformarme en uno más de los miles de personas que viven por la noticia. Y tal y como Orson Welles lo graficó en su película “El Ciudadano Kane”, quiero acostarme una noche, sabiendo que el medio en el que trabajo tiene una información que ninguno otro de la competencia, lo tiene.
No quiero ganarme un Pulitzer ni nada. No quiero ser Paulsen ni Guiller. Solo quiero hacer periodismo. Del bueno. Contribuir a que el Periodismo, independiente del soporte técnico, tenga en vista el bien común. Y que tenga claro que no es el cuarto poder del Estado sino que el anti – poder como alguna vez dijo mi querida directora de Escuela, Faride Zerán, nuevo Premio Nacional de Periodismo.
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