“Porque un amigo es una luz,
brillando en la oscuridad.
Siempre serás mi amigo,
no importa nada más”
Amigos. Los Enanitos Verdes
Amigos. Los Enanitos Verdes
Originalmente, esta historia giraba en torno a una persona. Sin embargo, las vicisitudes de la vida, el destino y el tiempo, hizo que esta se construyera en relación a una familia completa. Aquella familia que me acogió desinteresadamente, justo en el momento en que más lo necesitaba.
Hace cerca de 15 años que conozco al personaje que me hizo conocer a esta familia, que en sus inicios estábamos más bien separados o alejados en el curso. No coincidimos en el grupo de amigos en los primeros años. Probablemente, porque el destino nos tenia reservado para el futuro, una amistad particularmente importante.
Por ahí en primero medio, no recuerdo muy bien por qué, pero luego de una encarnizada lucha en scout dado que éramos de patrullas distintas, lo invite a almorzar por primera vez a mi casa, dado que teníamos que volver en menos de una hora, al colegio para hacer educación física.
Y comenzaste a conocer a mi familia. Esta familia que se juntaba físicamente sólo el día que tú ibas a mi casa. El único día que almorzábamos juntos en la mesa. Y en ese mismo sentido, te incluiste en ese circuito. Todo eso duró hasta que, la vida y tus sueños, nos separaron y te llevaron, a los Estados Juntos.
Desde allá, nos hiciste saber a mi y a mi familia, lo importante que éramos, para ti. No pasó un mes en el que no nos llamarás desde el lejano y frío Estado de Minessota. AL año siguiente, llegaste a Chile y una de tus primeras actividades fue ir a visitarme. Lastimosamente no estaba. Pero el gesto, siempre fue notorio.
Sobre todo, en una persona que le cuesta tanto expresar sus afectos. Aquella persona para quien pocos somos importantes. Y quien no lo crea así, recuerde o pida que le cuenten aquella anécdota titulada “Alexis y sus cinco amigos”.
Y todos esos incidentes, nos hicieron ser muy amigos. Porque aun cuando tu pasaste a ser más carretero y que generalmente, nuestro grupo de amigos, con los que nos vemos todos los fines de semana, no coinciden. Siempre vamos a vernos, siempre nos llamamos. Siempre estamos en contacto.
Esa es mi historia con Alexis. Pero sería demasiado injusto si me encierro solamente en él. Porque aun cuando él probablemente sea el primero en leer esto, hay toda una familia detrás que me acogió con los brazos abiertos. En el momento más difícil que hemos vivido como familia, y yo en particular.
No creo que haya sido por una suerte de deuda, sino porque simplemente les nació. Tal y como en el pasado a mi familia le nació invitarte a almorzar o cuando me despertaste porque necesitabas llamar para bloquear las tarjetas de tu padre, porque te habían entrado a robar en la camioneta.
Y digo familia completa, porque, sólo como ejemplo, conocí muchísimo más a un tipo, que por naturaleza, es retraído. Y que me acogió también con los brazos abiertos. Y quien quizás podría fácilmente haberse hecho el desentendido.
Antonio, tu hermano, es una persona increíble. Tiene una capacidad de tranquilidad para enfrentar la vida, que creo que tú y yo, envidiamos. Y ahora, durante este semestre que viví con ustedes, aprendí a conocerlo. Y de verdad, a considerarlo como un amigo.
Y así, todos los integrantes de tu familia, de una u otra forma, fueron importantes para mí en aquellos duros momentos. Tus padres, solventaron mis gastos de alojamiento y comida en Santiago, durante ese semestre.
Entonces como te decía, sería injusto no agradecerles a todos en este instante. En que espero estar viviendo bien con mi padre. Porque eso quiero que lo tengas claro. Les estaré eternamente agradecido. Porque me ayudaron, desinteresadamente, en el momento de mayor dificultad.
Contigo, como decía en un comienzo, tengo una amistad de años. Que comenzó a fortalecerse en aquellos campamentos en que tu ibas a cocinar y yo era tu seudo – ayudante de cocina. Eran tardes enteras, sin mucho que hacer, más que conversar.
Y eso, hubiese bastado, para que aparezcas en estas veinte historias. No obstante, tu familia, también se ganó ese espacio. Y hoy, cuando celebró, un nuevo año de vida. En el día que espero sea de los más felices que recuerde, quiero simplemente, darles las gracias.
Por todo lo que hicieron por mí. Y por, sencillamente, hacerle honor a esa amistad que tanto tiempo nos unió. Teniendo la certeza, de que yo hubiese actuado igual, contigo. Porque nuestra amistad, fue siempre así, Desinteresada. Sin pedir nada a cambio.
La lógica que siempre he querido seguir con las relaciones inter – personales. Como dice el dicho popular, hoy por ti, mañana por mi. Y que pocas veces he logrado. Pero que cuando yo tenga hijos, y tu seas un gerente exitoso de algún retail, y ellos me pregunten que es lo que es la amistad, créeme que les daré nuestro ejemplo. Y estoy seguro, que a ellos, les quedará clarísimo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario